No sé ni cómo empezar a hablar de ellas,
porque son tan complejas pero a la vez tan sencillas que me tomaría toda la
tarde describir por lo menos solo a una.
Para empezar puedo decirles con
toda seguridad que son un par de mujeres a las que Dios les quedó debiendo unos
cuantos tornillos y un toque de sentido feminista, igual que a mí. No son
tiernas, ni sutiles, ni mucho menos dóciles; son mujeres llenas de fuerza que
suelen llevarse el mundo por delante en vez de dejar que el mundo se las lleve
a ellas. Se las arreglan muy bien para que yo me sienta orgullosa de ellas todo
el tiempo.
Hemos pasado por años de
infinidad de locuras y anécdotas, han sido testigos de los momentos más
importantes de mi vida y han hecho de ellos recuerdos que hoy en día nos matan
de la risa. Son mis hermanas, mis compañeras de vida, mis confidentes y mi
complemento. ¡Las amo!
A pesar de que estoy hablando de
mis mejores amigas, sé que cuando muchas de ustedes lean esto van a sentir que
estoy hablando de las suyas. Así que compartiré situaciones que son regla
general en toda amistad entre mujeres.
FIN DE SEMANA
No creo que ninguna de las
mujeres que este leyendo este articulo no sea de aquellas que un viernes por la
noche antes de salir le envía una foto a su mejor amiga por whatsapp en frente
del espejo para que evalué críticamente el atuendo y finalmente de su
aprobación y si no la da, no le importa pasarse otra hora cambiándose de ropa y
enviándole fotos hasta que diga: “te ves divina”.
EL TIPO QUE NOS GUSTA
Y ni hablar cuando se trata del
tipo que nos gusta, antes de mostrarles
una foto de él, las preparamos psicológicamente ya sea con un “no están lindo,
pero me encanta su actitud” o “ya sé que
no es mi tipo” o el que más utilizamos mis amigas y yo “se lo muestro pero no
se ría”, y no importa si el tipo es feo, gordo, lindo, flaco, bajito o alto, después
de reírse mucho lo único que le importa a una mejor amiga es que nos haga feliz
y si no lo hace sacan del baúl los incontables defectos de él que se guardaron
para ellas lo que duró la relación para que lo superemos rápido o bien para que
nos burlemos un buen rato. Y lo logran.
“LO QUE ES CON ELLAS, ES CONMIGO”
Por otro lado, estoy segura que
muchos hombres no entienden porque a las mujeres nos caen mal otras mujeres que
probablemente no nos han hecho nada. Pues he aquí la razón: Por naturaleza,
cuando una mujer le cae mal a nuestras mejores amigas, sea por la razón que
sea, instantáneamente nos cae mal a nosotras también. Tan así que si vemos que las miran mal, antes
de que ellas reaccionen o se den cuenta, nosotras ya estamos matando con la
mirada a la chica en cuestión y dando inicio a la tercera guerra mundial,
porque “lo que es con ellas, es conmigo”
MI CASA SU CASA
A mi casa han entrado muchas
amigas, que esperan muy juiciosas en la sala a que yo baje a atenderlas, que le
dicen doña Luz Marina a mi mamá y que si tienen hambre o sed ruegan por dentro que
a mí se me ocurra ofrecerles algo o que si les ofrezco por pena dicen “no tan
bonita, gracias”. Mis mejores amigas en cambio lo único que les falta son las
llaves de la casa (de hecho una de ellas no las tiene porque le dio pereza
sacarle copia), ellas entran suben directamente a mi cuarto, descargan sus
cosas en la cama, van y se tiran en la cama de mi mamá, la abrazan y le dicen
con toda naturalidad “hola mamá”. Si tienen hambre me obligan a alimentarlas o
bajan ellas mismas a buscar en las alacenas y en la nevera lo que se les antoje
comer. Y cuando se quedan a dormir a pesar de ser una persona que odia el
arrunchis, me toca con mucho amor ser su oso de peluche y aguantar que me
abracen y me entrepiernen toda la noche.
PARA QUE PSICÓLOGO SI LAS TENGO A
ELLAS
Y qué decir de las conversaciones
con ellas. Raras veces hablamos de cosas que se suponen son tema de conversación
entre mujeres. No, nosotras parecemos un grupo de hombres hablando en una
taberna. No hay sutilezas, ni tabús, ni disfrazamos las cosas, decimos lo que
pensamos y tal cual lo pensamos y cuando no lo hacemos simplemente nos leemos
la mente y mágicamente adivinamos. Ellas son mis sexólogas de cabecera, mis psicólogas
y hasta brujas y adivinas porque cuando mi sexto sentido me falla el de ellas
trabaja el doble para mí.
A pesar de que la vida hoy en día
nos envió por caminos diferentes, seguimos siendo tan amigas como hace 7 años,
igual de locas, igual de atravesadas e igual de incondicionales y se con toda
seguridad que seguirán estando firmes a mi lado en lo que me queda de vida al
igual que yo para ellas.
…… Con amor para ustedes mis Bff
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